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martes, 5 de mayo de 2009

El proyecto “ARPA” (HAARP)

No se trata de un arpa. El High Frequency Active Auroral Research Program (HAARP), que algunos físicos denominan “Arpa del Diablo”, está provocando la alarma entre los científicos. Es un conjunto de aparatos y técnicas que modifican el clima de la Tierra. ¿Será el HAARP la causa principal de los desastres naturales y de los extraños cambios atmosféricos sufridos en distintas zonas del planeta durante los últimos años?

La expresión “Arpa del Diablo” es un juego de palabras de los físicos Jeanne Manning y Nick Begich para destacar el peligro del programa HAARP –Harp significa arpa en inglés-, del que apenas se tienen noticias fuera de Estados Unidos, pero que allí, a pesar de las tranquilizadoras informaciones oficiales, ha despertado inquietud en muchos científicos responsables. Estamos asistiendo a una serie de anómalos y preocupantes cambios climáticos, como fuertes calores cuando todavía no es tiempo, sorprendentes fríos en pleno verano, imprevistas nevadas que obligan a neutralizar un Tour en época estival, etcétera.

Hay un convencimiento general de que el tiempo está cambiando o, como mínimo, de que presenta acusadas irregularidades. Evidentemente, la naturaleza muestra estos ciclos ya comprobados por las épocas glaciares, pero no pocos expertos y científicos piensan que algunas de esas anomalías obedecen a manipulaciones humanas, ya como simples experiencias para una acción futura más amplia o, como se sospecha, con objetivos estratégicos o económicos.

Sistemas paracientíficos


Desde la más remota antigüedad, el hombre ha intentado manipular el clima por medio de hechiceros y chamanes hacedores de lluvia, rogativas, etcétera, cuya efectividad no es posible negar, pero que, en cualquier caso, se limitarían a alteraciones locales de alcance muy limitado e integradas en el equilibrio natural. Trasladándonos a nuestro siglo, aparte del discutible sistema de siembra de nubes y dentro de un contexto más científico, aunque en este caso rozará lo mágico, en la primera mitad de los años cincuenta, Wilhem Reich ya logró hacer llover y desviar huracanes. Lo conseguía mediante un artefacto relativamente simple, el cloudbuster o rompenubes, una especie de cañón múltiple con muchos tubos conectados a una masa de agua, con el que controlaba y dirigía la capa de orgón que rodea la Tierra. Se trataba de un procedimiento de acción limitada incapaz de afectar a la ionosfera como HAARP, aunque podía tener un alcance de 500 millas (alrededor de 1.000 kms). Algunos de sus seguidores también han logrado resultados positivos con aparatos similares o bastante modificados, como el de James T. Constable. Reich comunicó la trascendencia de sus pruebas a los correspondientes organismos gubernamentales civiles y militares, incluido el presidente Eisenhower, pero no le hicieron el más mínimo caso y terminó en la cárcel, donde murió en 1956, por desacato al Tribunal Supremo en relación con la circulación interestatal de sus acumuladores de orgón. Sin embargo, se da la circunstancia de que en 1958 la Casa Blanca ya contaba con un asesor presidencial para la modificación del tiempo, el capitán Howard T. Orville, por lo que, aunque no hubo respuesta oficial, es de suponer que la información de Reich no cayó en saco roto.

En los años 80, el físico e ingeniero nuclear Thomas E. Bearden estuvo trabajando con el grado de coronel para el Departamento de Defensa de EE.UU. como experto en nuevos armamentos y en el diseño de Juegos de guerra, lo que le permitía tener acceso a una cuantiosa información clasificada. Sembró la alarma con la sospecha – para él, convencimiento-, de que la URSS estaba utilizando técnicas muy sofisticadas para modificar el clima en EE.UU. y perjudicar su economía agrícola, aparte de otros objetivos psicológicos más inconfesables. Ese cambio se lograba mediante varios haces de ondas no hertzianas (escalares) que podían transmitir energías fabulosas a gran distancia y sin pérdida, que al ser interferidas creaban un foco de calor en un punto preciso de la estratosfera, con lo que desviaban las corrientes en chorro y alteraban el clima en amplias regiones. La tecnología se basaba en unos trabajos de juventud del físico E.T. Wittaker que, pese a haber sido publicados en 1903 y 1904, pasaron inadvertidos en aquel tiempo, y en descubrimientos realizados por Nikola Tesla en la misma época, que los soviéticos, en un gigantesco proyecto de recopilación bibliográfica a partir de los 50 redescubrieron. Ello se combinaba mediante el efecto llamado Aharonov-Bohm, descubierto en 1959. Estas ondas se emitían desde unas potentes antenas direccionales llamadas Howitzer, y uno de sus efectos se registraba en múltiples bandas (de 3 a 30 MHz), en un sistema que los norteamericanos y los radioaficionados llamaron WP, Woodpecker (pájaro carpintero), ya que en los altavoces se captaba un sonido muy parecido Tac, tac, tac de esa ave. Las emisiones WP se iniciaron en 1976, y en la década que concluye en 1985 el clima de EE.UU. se alteró tan radicalmente, que un riguroso estudio publicado por la prestigiosa revista Science, demostraba que tal anomalía sólo se podía producir en un año de cada 1.200. “Casualmente”, los cambios más espectaculares fueron acompañados de una extraordinaria actividad de las WP en muchas frecuencias simultáneas. Además de sus publicaciones, Bearden ha preparado un vídeo demostrativo de una hora para divulgar su sospecha.

Según parece, estas frecuencias WP perseguirían también otro objetivo aún más insidioso y delictivo: interferir en los procesos cerebrales humanos. Los estudios de Bearden, apoyados por una bibliografía exhaustiva (gran parte de ella soviética desclasificada), aunque no totalmente probatorios, resultan inquietantes y merecen un profundo análisis sobre todo en lo relativo al control mental de poblaciones. Coincidiendo con la inquietud de Bearden, hubo otro personaje que salió con frecuencia en portadas de prensa de la época: Zbigniew Brzezinski, consejero para la Seguridad Nacional del presidente Carter. Hace 28 años, cuando era profesor de la Universidad de Columbia, escribió las siguientes líneas basándose en declaraciones del profesor Gordon J.F. MacDonald, geofísico de fama internacional, especialista en sistemas bélicos y también asesor del presidente Nixon: “Los estrategas políticos están tentados de explotar la investigación sobre el cerebro y la conducta humana. La utilización de impulsos con exacta sincronía puede conducir a un modelo de oscilaciones que concentran niveles relativamente altos de energía sobre ciertas regiones de la Tierra. Así se puede desarrollar un sistema que puede afectar seriamente a la actividad cerebral de grandes poblaciones en regiones seleccionadas y durante un prolongado período”.

En otra ocasión, en 1970, Brzezinski predijo que íbamos hacia una sociedad más controlada y dirigida mediante procedimientos técnicos, por una nueva elite de poder que haría de las elecciones un mero trámite para dar una impresión de libertad: “Impedida por las restricciones de los valores tradicionales liberales, esta elite no dudará en lograr sus fines políticos utilizando las últimas técnicas modernas para influir en el comportamiento público, manteniendo a la sociedad bajo una estrecha vigilancia y control. El momento técnico y científico les proporciona los medios para explotarla”.

Citando un informe de la Fuerzas Aéreas norteamericanas, Brzezinski añadía: “Las aplicaciones potenciales de los campos electromagnéticos artificiales son muy amplias y pueden usarse en situaciones militares o casi militares. Algunos de estos usos potenciales incluyen acuerdos con grupos terroristas, control de multitudes...”

Efectos devastadores


En el HAARP, la energía se emite como altas frecuencias, pero las muy bajas frecuencias, ELF (Extremely Low Frequency), juegan un papel complementario fundamental. Aun cuando no haya intención de utilizarlo para el control cerebral de poblaciones, las bajas frecuencias (entre 3 y 30 Hz) reflejadas en el “espejo” formado por las altas que se quieren utilizar para penetrar hasta varios kilómetros de profundidad en la corteza terrestre, son capaces de interactuar con los procesos cerebrales con consecuencias imprevisibles. A ha sido comprobado en animales salvajes y peces, que se ven obligados a alterar sus rutas de emigración hacia lugares inadecuados y perecen. Las desorientaciones sufridas por un animal tan inteligente como el delfín han costado la vida a miles de ellos.

Bernard J. Eastlund, el inventor del sistema básico norteamericano, declaró que estas ondas de radio de alta frecuencia interaccionan con las partículas con carga eléctrica, induciendo el fenómeno magnético Cara de Espejo, que empuja hacia arriba la ionosfera, es decir, levanta la capa donde se reflejan las ondas. La frecuencia natural de resonancia entre la superficie terrestre y la ionosfera que nos engloba y condiciona, ya descubierta por Tesla, se estima en 7,83 Hz, lo que se llama también frecuencia de Schumann, aunque puede ser variable y esta cifra sería un promedio. Nuestros cuerpos están condicionados por esa frecuencia, que en cierto modo actúa como un diapasón regulador al que se sincronizan por resonancia muchos procesos fisiológicos. Si levantamos la ionosfera, el rebote tardará más y esta frecuencia variará, haciéndose más lenta. Algunos dirán que es un cambio positivo, ya que los cerebros serán arrastrados hacia frecuencias Alfa bajas y Theta, más creativas, con una disminución del ritmo Beta, asociado, entre otras muchas actividades, a la agresividad; pero no sabemos lo que puede ocurrir, más cuando la Naturaleza siempre es la sabia.

Pompas de jabón

Otro temor de los que critican el programa HAARP es que la ionosfera que se pretende manipular es un continuum de varias capaz muy delicadas y superpuestas, como pompas de jabón. Si una de ellas se pincha o toca con un foco de calor, aunque sea minúsculo, estalla y desaparece, con consecuencias imprevisibles. Otros, como David Yarrow, consideran que el foco HAARP actúa como un cuchillo de microondas, ya que al girar la Tierra dentro de una ionosfera fija y unos cinturones de Van Allen también quietos respecto a ella, abre una incisión irreparable. Otros comparan la ionosfera a una tela de araña; cuando en un extremo queda enganchada una presa, la ligerísima vibración alerta a la araña. Si se toca la tela con el dedo, la araña cree que se trata de una víctima. HAARP sería como un dedo de microondas que induce señales confusas. El efecto de estas interferencias con las sinfonías del ARPA geomagnética de Gaia es desconocido.

Además de Nick Begich y Jeanne Manning, que le han dedicado un libro de 230 páginas con abundante bibliografía, otros, como Elisabeth Rauscher, física experta en altas energías, están en esta línea: “Ustedes están bombeando una tremenda energía en una delicada configuración molecular que contiene múltiples capas y que llamamos ionosfera. Ella es susceptible de reacciones catalíticas: si una pequeña parte se altera, puede inducir a un cambio mucha mayor en la totalidad”.

El movimiento anti- HAARP está más vivo en Alaska, donde se ha instalado esta monstruosa antena. Una zona cercana al polo magnético desde la que la manipulación de las auroras boreales puede ser más efectiva. Su coordinador es Clare Zickuhr. Esperamos que este movimiento, que cuenta con físicos de primera fila, sirva al menos para hacer reflexionar a algunos científicos implicados en HAARP sin tener plena información de las consecuencias, y alertar a los estados que pueden sufrir sus efectos perjudiciales, para que se unan en un frente capaz de frenar este peligro. El futuro de la humanidad está realmente en juego. El problema es... que esta tecnología está en manos de multinacionales apartidas, sólo parcialmente sometidas a un control estatal y manejadas por una elite carente de escrúpulos, que creen que ellos viven en otro mundo, el mundo de los beneficios monetarios.

No "Va a pasar", Está Pasando Ya!


¿Ha hecho usted testamento?

La Walkyria puede aparecérsenos en cualquier momento: nadie le garantiza que vaya usted a morir en su cama tras una larga decadencia como un anciano venerable rodeado de su amante familia y, sobre todo, con tiempo para las despedidas.
No, la bala que le tumbará en la delgada línea roja puede llegar en cualquier momento en cualquier lugar. Puede incluso que haya sido disparada ya y no lo sepa usted todavía.
Y la redacción del testamento es un trámite breve, no caro, que ahorra muchos problemas a los que se quedan aquí.
Sin embargo, es una de esas cosas que seguro que nunca le han preocupado (o, mejor, no le han querido preocupar) si no tiene usted una edad avanzada o una enfermedad crónica y/o peligrosa. Seguramente, porque aún sigue viendo a la Walkyria como a un enemigo, porque se ha creído esas historias para asustar a los niños que se cuentan sobre ella y sobre lo que hay o no hay tras ella (créame: hay).
Así le sucede a muchas personas: saben que su destino es ineludible, exactamente el mismo que los millones que nos precedieron y los millones que nos sucederán, y sin embargo lo van dejando hasta que un día ella les "sorprende".

Hay una bellísima canción inglesa de eras antiguas que desearía alguien entonara el día de mi adiós y que habla de ello.
No la transcribiré entera, sino sólo algunas frases: As I walked out one morning in May (Un día de mayo que caminaba yo) / The birds did sing and the lambs did play (en el que los pájaros cantaban y los corderos jugaban) / I met an old man by the way (encontré un anciano en mi camino) / (...) "My name is Death, cannot you see? (Mi nombre es Muerte, ¿no lo ves?) / Lords, dukes, and ladies bow down to me (Señores, duques y damas se arrodillan ante mí) / And you are one of those branches three (y tú eres uno de esos tres tipos de personas) / And you fair maid must come with me" (y tú, hermosa dama, debes venir conmigo) / (...) "I'll give you gold and jewels so rare (Te daré oro y joyas muy valiosas) / I'll give you costly robes to wear (te daré caros trajes para que te vistas con ellos) / I'll give you all my wealth in store (te daré toda la riqueza que poseo) / If you'll let me live a few years more" (si me dejas vivir unos pocos años más) / (...) Your time is come and you must away (tu tiempo ha llegado y debes marchar) / And not long after this fair maid died (Y poco después esta hermosa dama murió) / Write on her tomb this was inscribed (Y en su tumba fue escrito lo siguiente) / "Here lies a poor distressed maid ("Aquí yace una pobre y apenada doncella") / "Whom Death so cruelly she was betrayed" ("a quien la Muerte tan cruelmente traicionó").

Leído en frío y sin conocer su melodía puede parecer morbosa, pero puedo atestiguar que se trata de una de las canciones más hermosas que nunca he escuchado (y usted sabe que me gusta mucho la música).
La versión más popular fuera del Reino Unido es quizá la que grabó John Renbourn con su grupo en 1977.
Más arriba he reproducido la portada del disco. Escúchela si puede... No obstante, lo que me interesaba de todo esto no es la canción en sí, sino la inevitabilidad de algunas circunstancias que sabemos terminarán por alcanzarnos (y cuya importancia conocemos) y a las que no damos importancia pues seguimos viviendo como si no fueran a ocurrir nunca. O como si no nos importara que sucediera (cuando sí nos importa, y mucho). Es el caso de la llegada de la Walkyria, por ejemplo.

U otro caso del que hemos hablado largo y tendido en la historia de este blog: la constitución de una Dictadura Mundial de corte especialmente totalitario que se lleva gestando desde hace bastante tiempo pero que gracias al desarrollo tecnológico ha avanzado de forma espectacular durante los últimos años.

Esa Dictadura dividirá el mundo en dos. En una parte, la "afortunada", quedarán los países hoy considerados como desarrollados (incluyendo Europa, natürlich) y tal vez otros que en este momento no estén considerados como tales pero que convenga incluir en el lote. En estos países, la población será obligada a vivir su vida de acuerdo con los estándares fijados por la Administración Mundial dedicando la mitad de su tiempo a trabajar (en lo que se le diga..., y olvídese de trabajos creativos) y la otra mitad a consumir (lo que se le ofrezca y nada más). Estará totalmente prohibido bajo fuertes castigos (fuertes de verdad) salirse de las pautas establecidas, tratar de innovar o plantear contradicciones e intentar comportarse como un ser humano de verdad. Ya no le digo el hecho de pensar... Y lo peor es que los esclavos que vivan en esta zona estarán autoconvencidos de que viven realmente una Edad de Oro de la Humanidad.

En la otra parte del mundo, la más grande, será el caos y un holocausto de verdad. El Apocalipsis, por utilizar esa palabra tan famosa, aunque a mí personalmente no me gusta como definición.

Ocupémonos de la primera parte, porque es donde estará lo que hoy llamamos Europa. Para controlar a los ciudadanos, se aplicarán diversas técnicas la más simple de las cuales es la degradación educativa. Ya se está aplicando, de hecho, desde hace varios decenios. Resulta asombroso el nivel de analfabetismo intelectual y pobreza de espíritu que "mis amigos" han conseguido implantar de esta manera en los jóvenes occidentales contemporáneos: ésos a los que los triunfantes (y tendenciosos) medios de comunicación masivos califican con frases tan rimbombantes como falsas del estilo "se trata de la generación mejor preparada de la Historia", cuando lo cierto es que personalmente nunca he visto jóvenes con menos empuje y más ignorantes (el exceso de información, usted lo sabe, es aún peor que su ausencia) del mundo que les rodea.

Otro de los métodos "estrella" para el control es tan viejo como avasallador de la intimidad (otro concepto que gracias a los programas basura de eso que llaman telerrealidad está desapareciendo del acervo común: ¿nunca se ha fijado en la frivolidad y la facilidad con la que cualquier persona revela sus datos personales al planeta entero en cuanto tiene una cámara de televisión delante?) y se basa en el espionaje puro y duro de todo el mundo a través de la intervención gratuita de sus conversaciones telefónicas o el tráfico de datos por cable. ¿Se acuerda de cuando hablábamos de las medidas de este tipo impuestas por Estados Unidos y el Reino Unido contra sus propios ciudadanos? No hace tanto tiempo, ¿verdad? Y algún iluso opinaba que esas cosas no pasarían más que en los países anglosajones...

Pues bien, también están pasando en el resto de países europeos, incluyendo Alemania y España en los últimos meses y, esta misma semana, Suecia, donde el Parlamento (o mejor dicho: los diputados al servicio del gobierno sueco actual) han aprobado por sólo 5 votos a favor una nueva ley que permitirá al ministerio de Defensa intervenir cualquier comunicación privada y personal de un ciudadano, con acceso prácticamente ilimitado a los mensajes de texto por teléfono móvil, los correos electrónicos y demás formas de comunicación. Como de costumbre en estos casos, la Gran-Excusa-por-excelencia-que-todo-lo-justifica es el terrorismo y la seguridad del país. Algunas empresas como la operadora Telia Sonera o incluso el todopoderoso servidor de moda, Google, han denunciado que la ley sueca (¿No decían que Suecia era una especie de paraíso social?) "va más lejos que ninguna otra en Europa". Y sabemos que se han aprobado ya varias de este estilo. Pero, fíjese: nadie protesta en serio contra esto.

Si una ley de este tipo se implanta en Rusia o en China o en Irán o en Corea del Norte..., nuestros (tendenciosos) medios de comunicación masivos se llenan de páginas o imágenes o sonidos denunciando los "atentados a la democracia" de tal o cual "régimen" y la "falta de libertad" de sus respectivos "pueblos". Pero como ese avance del totalitarismo se produce aquí, ¡aquí, entre nosotros!, simplemente se trata de mirar hacia otro lado. De no armar mucho ruido para no despertar al embrutecido ciudadano común occidental, que está lo bastante borracho de fútbol, sucesos bestiales, sexo adulterado, escándalos de fantoches televisivos y teatrillo político diverso como para darse cuenta de cómo va perdiendo, cada día que pasa, centímetro a centímetro, sus derechos y sus (¿las tuvo realmente alguna vez?) libertades. Naturalmente, en ningún momento hay que recordarle que podría deshacer todo eso si fuera capaz de abrir los ojos ya y dar un puñetazo en la mesa, rebelarse y tomar el mando. Hay que dejarle dormir... Shhh...

Ahora todavía es tiempo de evitar eso. De evitar que se generalice el control hasta en las compras, como ese supermercado de Ahold que ha anunciado en Holanda la puesta en marcha del primer pago a través de la lectura de la huella digital del comprador (paso intermedio hacia la imposición del Verychip en el interior de nuestro cuerpo). Es tiempo..., pero para ello deberíamos usted y yo ser capaces de sacudir y despertar a toda la Humanidad, o a la mayor parte de ella al menos, la suficiente para plantar cara a cuanto está ocurriendo en este mismo momento. Insisto: no hablamos de algo que sucederá en un futuro más o menos próximo sino de lo que ocurre ya, ahora mismo. Sin embargo, mire en su entorno: el panorama es bastante desolador. ¿Todavía no le han recomendado que vaya a un psiquiatra a que le examinen sus "paranoias" y sus "manías persecutorias"?

Un día, ese mismo ciudadano que hoy se burla de estas ideas suyas se levantará de la cama y la Dictadura Mundial estará ya plenamente operativa. Quizás entonces despierte y diga: "un momento..., ¿qué ha pasado aquí? ¿cómo hemos llegado a esto? vamos a cambiar las cosas". Pero ya no podrá. ¿Recuerda la fábula de la liebre y la tortuga? La liebre no podrá decir: "alguien me la jugó, exijo que se repita la carrera". Porque el tiempo se acabó. No hay posibilidad de dar vuelta atrás. Ni un minuto más. Fin de los noventa minutos..., y sin prórroga.

...So cruelly she was betrayed.
Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/herrkoch.php/2008/06/20/p173522#more173522